
El concejal del PA en el Ayuntamiento de Ayamonte, Isaac Maestre, se marchó del pleno que se celebró el jueves en el momento en que se debatía la moción de IU en la que se pedía la realización de una auditoría externa con cargo a las arcas municipales, en aras de despejar las “dudas” y “clarificar las responsabilidades” sobre la gestión económica de los programas de cooperación aplicados en Guatemala, que podría hacerse extensivo al resto de la gestión municipal, que incluya todo el periodo comprendido en el que el anterior alcalde, el socialista Rafael González, estuvo al frente de la Corporación Municipal.
La ausencia de Maestre fue entendida por el PP, en palabras del concejal Alberto Fernández, como un “quitarse de en medio” para no tener que votar dicho asunto.
Dicha propuesta contó con el respaldo de IU y el PP y el rechazo del PSOE y los tres concejales del PA que sí permanecieron sentados en sus respectivos sillones.
A este respecto, Maestre señaló que sufrió una “indisposición” en dicho punto, lo que le obligó a salir momentáneamente del salón de plenos. Sin embargo, a la pregunta de cuál habría sido su voto a esa propuesta, Maestre prefirió no pronunciarse. “Dicen que quien calla otorga, pero en este caso no es así, aunque me reservo el derecho de no contestar”, explicó a El Mundo-Huelva Noticias.
Retirada de la Virgen de las Angustias Por otro lado, el PSOE y el PA votaron a favor de que la imagen de la Virgen de las Angustias siga presidiendo el salón plenario, en contra de la petición de IU, que presentó una moción en la que solicitaba su retirada.
El portavoz de IU, Rafael García Camacho, calificó de “peregrinos” los argumentos esgrimidos por el equipo de Gobierno para el mantenimiento de la imagen en la citada dependencia consistorial y consideró la actitud del alcalde, el socialista Antonio Rodríguez Castillo, como una “burla” a las instituciones.
Para García Camacho, “no tiene peso” que se recurra a que la Virgen de las Angustias fue declarada Alcaldesa Perpetua para presidir el salón de plenos después de que así lo decidiese, en los últimos años, el entonces alcalde Rafael González.
Izquierda unida ya se opuso a la decisión del anterior alcalde de ubicar la citada imagen en el convencimiento claro de que “con ella se vulneraba gravemente el principio de ‘aconfesionalidad’ del Estado y sus instituciones, reconocido expresamente por la Constitución”.
Según recordó IU, “todos sabemos que hoy en día vivimos, afortunadamente, en una sociedad pluricultural, donde cohabitan múltiples creencias religiosas, filosóficas, ideológicas, etc. Seguro que conocemos a muchos católicos, pero también sin duda conocemos a ciudadanos y ciudadanas que son musulmanes, evangélicos, protestantes, testigos de Jehová, etc., es decir, otros ciudadanos que poseen valores igualmente respetables, con su propia iconografía y simbología que los representa. Por lo tanto, si en la institución que debe representar a toda la ciudadanía sin exclusiones se exhiben símbolos únicamente de una creencia, ¿no es esto una forma de discriminación para con los demás?”.
“Y aun nos quedaría por mencionar –recordó IU- otra actitud igualmente respetable: la de aquellos ciudadanos y ciudadanas que simplemente no participan de ninguna de estas creencias y se consideran agnósticos o no creyentes. Entendemos que también ellos podrían sentirse vulnerados en sus derechos más fundamentales: su libertad ideológica y de conciencia. Por lo tanto, quizás fuera aquí lo más conveniente recordar al clásico cuando aconsejaba ‘dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César’. Dejemos, pues, al ámbito privado e individual lo que le es propio, la fe, y atengámonos en lo público a lo que nos concierne a todos y todas sin exclusiones: lo cívico, la ciudadanía”.
La propuesta de IU para la retirada de la citada imagen del salón de plenos, además del rechazo de socialistas y andalucistas, contó con la abstención del PP.