jueves, 20 de agosto de 2026

El milagro del Rocío







OPINIÓN || Hay cosas que se explican con palabras y otras que, sencillamente, hay que verlas. Cada siete años, cuando la Blanca Paloma abandona su aldea para regresar a Almonte, a su pueblo, miles y miles de personas vuelven a demostrar que hay tradiciones que no envejecen, sino que se hacen más grandes con el paso del tiempo.

Y quizá ahí esté el verdadero milagro del Rocío: conseguir que caminen juntos niños que apenas empiezan a descubrir esta tradición y personas mayores que llevan toda una vida a sus espaldas; gente con mucho y gente con poco; quienes viven la fe con intensidad y quienes simplemente sienten un vínculo especial con esta Virgen. Porque sí, también hay no creyentes -y yo conozco unos cuantos- que se acercan, que la miran, que participan del ambiente o que, sin saber muy bien explicar por qué, sienten algo cuando pasa.

Eso es precisamente lo extraordinario. El Rocío ha conseguido convertirse en algo que va mucho más allá de una manifestación religiosa. Es identidad, memoria, emoción, convivencia y una manera de entender la vida que se transmite de padres a hijos. Hay quien va por devoción, quien lo hace por tradición, quien busca reencontrarse con los suyos y quien simplemente quiere estar allí. Y todos caben. Nadie sobra.

Puede que algunos no entiendan qué lleva a una multitud a esperar durante horas, pasar calor, llenarse de polvo, caminar de madrugada o emocionarse hasta las lágrimas ante una imagen. Pero tampoco hace falta entenderlo todo. Hay sentimientos que no necesitan traducción. Y quizá por eso la fe rociera, lejos de apagarse con las nuevas generaciones, parece crecer y renovarse.

Cada siete años, Almonte vuelve a recibir a su Patrona. Y cada siete años comprobamos que el fenómeno sigue intacto. Cambian las modas, la tecnología, las costumbres y hasta nuestra manera de relacionarnos, pero hay algo que permanece: miles de personas siguiendo a una Virgen por los caminos. Quizá ese sea el verdadero milagro del Rocío. Que consiga reunir a tantos distintos alrededor de algo que, para cada uno, significa una cosa diferente.

(Fotos de Alberto Díaz para Huelva Hoy)