viernes, 11 de septiembre de 2026

Déjennos trabajar, no nos clasifiquen


OPINIÓN || Hay cosas que uno lee y tiene que volver a leerlas por si acaso. Por si ha entendido mal. Por si resulta que estamos ante una broma, una inocentada fuera de fecha o un ejercicio de humor burocrático. Pero no. El Ministerio de Interior ha elaborado un listado de periodistas, tertulianos y directores de medios y los clasifica según su supuesta ideología, sus afinidades políticas o su mayor o menor cercanía al Gobierno.
Y cuando el asunto sale a la luz, la explicación es que aquello era simplemente un "documento de trabajo".

Ah, bueno.Ya podemos respirar tranquilos. Porque, claro, una cosa es una lista negra y otra muy distinta un documento de trabajo en el que aparecen periodistas fotografiados y etiquetados como afines, conservadores, críticos con la amnistía, próximos al PSOE, antisanchistas o vaya usted a saber qué.

El ministro Marlaska ha pedido disculpas y ha insistido en que no había ninguna finalidad espuria. Pedro Sánchez, por su parte, tampoco considera adecuado lo ocurrido y ha defendido la libertad de prensa. Bien está. Pero quizá haya llegado el momento de que alguien explique algo más sencillo: ¿para qué leches necesita Interior saber de qué pie cojea un periodista?

Porque los periodistas no somos delincuentes fichados en una comisaría. Ni necesitamos una clasificación policial para ejercer nuestro trabajo.

Un periodista puede equivocarse, acertar, ser más crítico con Sánchez, con Feijóo, con Moreno, con quien sea. Puede cambiar de opinión. Puede incluso tener una opinión política y, al mismo tiempo, hacer magníficamente su trabajo. Lo que no puede hacer un Estado democrático es convertir esa opinión en una ficha.

Y aquí es donde la cosa deja de ser graciosa. Porque cuando un periodista sabe que desde un despacho oficial alguien ha dedicado tiempo a determinar si es "afín", "crítico", "de derechas", "de izquierdas" o "antisanchista", la pregunta inevitable es qué viene después. ¿Una clasificación para decidir a quién se invita a una rueda de prensa? ¿A quién se contesta? ¿A quién se facilita información? ¿A quién se mira con mejores o peores ojos?

La libertad de prensa, señor Marlaska, no consiste solamente en que nadie censure lo que publicamos. Consiste también en que ningún poder público tenga la tentación de vigilarnos, clasificarnos o etiquetarnos por nuestras opiniones.

Y hay algo todavía más importante. Los periodistas estamos acostumbrados a que nos critiquen. Forma parte del oficio. A mí pueden llamarme partidista, sectario, vendido o lo contrario. Lo aguanto. Lo que no me parece normal es que sea un Ministerio quien se dedique a catalogarme.

Uno espera de Interior que persiga delincuentes, desarticule redes criminales, proteja a los ciudadanos y garantice la seguridad. No que haga de directorio ideológico de periodistas. Ya vale.