En silencio, como se van los grandes, se fue Bobby Farrell, tal vez el componente más carismático de Boney M., cuarteto de color que causó furor en las pistas de baile en la década de los año 70.
En la soledad de la habitación de un hotel de San Petersburgo, cuando dormía, su corazón dejó de latir. Por una insuficiencia cardiaca. Hacía horas que las luces del escenario se habían apagado y que los aplausos dejaron de sonar.
Curiosamente, Farrell falleció el mismo día y en la misma ciudad que Rasputín, el malvado monje al que Boney M. dedicó una de sus canciones más conocidas
En medio de una gira, el artista, natural de Aruba, tenía previsto viajar al día siguiente con el resto de su banda a Italia.
Días después de su fallecimiento, un puñado de músicos se reunieron en un teatro de Amsterdam, donde residía, para rendirle un sencillo y a la vez sincero tributo por todo lo que significó para la música.
Sobre el escenario, el féretro de Roberto Alfonso Farrell, nombre real del artista, fue testigo de la reunión de sus ex compañeras de Boney M. Liz Mitchell, Marcia Barrett y Maizie Williams dejaron a un lado sus diferencias para, juntas, darle su último adiós como mejor saben hacer, con su voz.
Boney M. fue un invento del productor alemán Frank Farian, quien hace algunas décadas se vio envuelto en un notable escándalo después de que los integrantes del dúo Milli Vanilli, que él también producía, asegurasen que no cantaban ni una sola nota en sus discos y que solo se limitaban a mover los labios cuando subían a un escenario. Y que, por eso, querían devolver el 'Grammy' de la música que habían obtenido.
Precisamente, Farrell tampoco cantó en las canciones de Boney M., aunque él simulase la voz grave que aparecía en muchos de sus temas y que, en realidad, correspondía a Farian y a los efectos del estudio de grabación.
Salvo un rap en un par de canciones, el productor nunca permitió que Farrell cantase en los temas de Boney M. Pero hay más. Tras la disolución de la banda a comienzos de los 80, luchó judicialmente para que Farrell no pudiese utilizar el nombre de Boney M. en sus conciertos posteriores. Al final, los tribunales dieron la razón no solo al fallecido sino también al resto de integrantes del grupo, que decidieron seguir viviendo de los éxitos de la banda con sus respectivas formaciones, todas llamadas Boney M. Pero no son las únicas formaciones que se llaman así en el mundo, ya que existen otras con este nombre integradas por miembros fugaces del grupo original y otros que nada tienen que ver con el mismo pero que, pese a ello, también viven a costa de la popularidad de sus canciones.
A través de su web, Farian dice que siempre fue amigo de Bobby, y que su voz se complementaba con las piernas del fallecido. Sin embargo, no le invitó cuando estrenó el musical Daddy Cool, basado precisamente en las canciones de Boney M.
Siempre tuve la impresión de que Farrell fue un rey sin trono. Un afortunado en el infortunio. No le dejaron cantar, pero logró convertirse en el miembro más carismático del grupo, lo que le hizo granjearse el cariño y reconocimiento del público. Que no es poco.



