No es la primera vez que el cuento en sí se comparte en internet, si bien es cierto que en esta ocasión ha tenido una repercusión sin igual. La única nota amarga, que no llega a empañar la alegría de las libreras -según relata la web de la librería-, es que en la mayoría de los casos no se cita el nombre de la misma ni de la autora del microrrelato. Tampoco el cartel lo incluye, ya que su intención nunca fue la de llegar tan lejos, sino tan solo la de provocar la sonrisa de los clientes. Lo han conseguido.
