domingo, 11 de octubre de 2026

Mucho frente y poco líder


OPINIÓN || Casi ocho meses después de que Yolanda Díaz anunciara que no volvería a encabezar la candidatura de Sumar, el Frente Amplio continúa buscando quién se ponga al frente. Y lo más llamativo no es que falte un nombre, sino la sensación de que nadie termina de querer ponerse la chaqueta.

Han sonado unos cuantos. Mónica García, Ada Colau, Pablo Bustinduy… Y sobre todo Gabriel Rufián, que lleva tiempo reclamando una confluencia más amplia y sigue sin dar un paso al frente para encabezar esta aventura política pese a ser el favorito de la mayor parte de quienes le votarían.
Cada cual tiene sus razones, sus cálculos y sus líneas rojas. Pero, visto desde fuera, el espectáculo empieza a parecerse demasiado a una reunión de vecinos en la que todos quieren cambiar el portal y nadie quiere pagar la derrama.

Lo de la izquierda alternativa tiene mérito: se pasa meses hablando de unidad, de generosidad y de frenar a la derecha, pero cuando llega la hora de concretar, aparecen las diferencias, los vetos, las condiciones y las dudas. Mucho proyecto colectivo y demasiadas calculadoras individuales.

Yolanda Díaz anunció su retirada con tiempo suficiente para organizar una sucesión ordenada. No se puede decir que la noticia pillara a nadie por sorpresa. Sin embargo, el calendario ha ido avanzando y la sensación de provisionalidad no ha desaparecido. Ahora, con las elecciones generales en el horizonte, las prisas amenazan con sustituir a la planificación.

Porque un frente amplio no se construye sumando siglas en una fotografía ni buscando a última hora una cara reconocible para colocar en los carteles. Hace falta un proyecto compartido, una dirección reconocible y alguien capaz de convencer a los ciudadanos de que detrás de las palabras hay algo más que una operación de supervivencia parlamentaria.

La pregunta es inevitable: si quienes aspiran a representar a una parte de la izquierda no consiguen ponerse de acuerdo para elegir a quien debe dirigirlos, ¿cómo pretenden convencer de que están preparados para afrontar el resto de los problemas del país?

Quizá el candidato aparezca mañana. Quizá se cierre el acuerdo y todos sonrían ante las cámaras. La política tiene una extraordinaria capacidad para resolver en una tarde lo que lleva meses atascado. Pero el problema ya no es solamente quién encabezará la candidatura. Es la imagen que queda por el camino.

Porque, a fuerza de buscar un líder, la izquierda corre el riesgo de transmitir que lo que realmente no encuentra es el rumbo. Y para construir un frente amplio, lo primero es que alguien quiera ponerse al frente.