(Texto: Natalia Santos / Foto: Eduardo Pereiro) No recuerdo el día exacto porque no lo quise recordar, sólo sé que una mañana de mayo mi madre lloraba como una niña pequeña, y yo, yo sacaba la valentía y el coraje que jamás pensé que tendría.
CÁNCER, mi madre tenía cáncer, palabra que suena contundente y deja eco, el eco del miedo, de la incertidumbre, de lo desconocido, y en un primer momento de la muerte.







