Que Huelva debe tener una estatua de Colón nadie lo pone en duda. Existen unas 30 esculturas del insigne almirante repartidas a lo largo y ancho del mundo y, lamentablemente, ninguna en el casco urbano de la capital de la provincia de la que, dicen, zarpó en busca del Nuevo Mundo.
Lo que llama la atención es la prisa con la que el alcalde de la capital, Pedro Rodríguez, ha inaugurado el monumento. Tal vez por ello, existe división de opiniones de vecinos y visitantes sobre aspectos como la ubicación de la estatua y la dirección a la que señala el dedo de Colón en busca de ¿la tierra prometida?.
Algún analista político se fija en este detalle, pues parece que el almirante estuviese apuntando con el dedo para el Hotel París, reconvertido en sede cultural y turística de la Diputación, lo que lleva a pensar que Colón se estuviese inclinando por Petronila Guerrero, candidata socialista a las próximas elecciones municipales.
Por su lado, algunos onubenses coinciden al pensar que la plaza de las Monjas, por muy céntrica que resulte, no debió haber sido el lugar elegido. La escultura -dicen- tendría que haberse situado en otra zona que con ella habría ganado un valor añadido.
En cualquier caso, los datos oficiales indican que la estatua ha sido realizada en bronce natural y tiene una altura de tres metros, pero el conjunto, con el pedestal, supera los siete metros.
Se trata de una figura clásica del almirante en su llegada a América, portando en la mano izquierda una bandera de Castilla y León y con la derecha señalando la tierra. También lleva colgada al cuello una medalla de la Virgen de la Cinta.
Lo que llama la atención es la prisa con la que el alcalde de la capital, Pedro Rodríguez, ha inaugurado el monumento. Tal vez por ello, existe división de opiniones de vecinos y visitantes sobre aspectos como la ubicación de la estatua y la dirección a la que señala el dedo de Colón en busca de ¿la tierra prometida?.
Algún analista político se fija en este detalle, pues parece que el almirante estuviese apuntando con el dedo para el Hotel París, reconvertido en sede cultural y turística de la Diputación, lo que lleva a pensar que Colón se estuviese inclinando por Petronila Guerrero, candidata socialista a las próximas elecciones municipales.
Por su lado, algunos onubenses coinciden al pensar que la plaza de las Monjas, por muy céntrica que resulte, no debió haber sido el lugar elegido. La escultura -dicen- tendría que haberse situado en otra zona que con ella habría ganado un valor añadido.
En cualquier caso, los datos oficiales indican que la estatua ha sido realizada en bronce natural y tiene una altura de tres metros, pero el conjunto, con el pedestal, supera los siete metros.
Se trata de una figura clásica del almirante en su llegada a América, portando en la mano izquierda una bandera de Castilla y León y con la derecha señalando la tierra. También lleva colgada al cuello una medalla de la Virgen de la Cinta.
