domingo, 19 de julio de 2026

¿Quién se llevó los buenos días?


Vecinos se saludan en un pueblo / IA

Hay noticias que ocupan portadas durante días y otras que jamás aparecerán en un periódico, pese a que afectan a millones de personas. La desaparición progresiva de la buena educación pertenece a ese segundo grupo. 


Pero no hay estadísticas oficiales, ni comisiones parlamentarias, ni expertos hablando del tema. Y, sin embargo, basta con salir a la calle para comprobar que algo está cambiando. O, quizá, que ya ha cambiado.

Y es que, hace no tanto tiempo, saludar era un gesto automático. Dar las gracias no suponía un esfuerzo extraordinario. Pedir permiso antes de pasar o disculparse por un empujón era simplemente lo normal. Hoy, en cambio, uno entra en un ascensor y tiene la extraña sensación de haber interrumpido una reunión de personas profundamente concentradas... en la pantalla de su teléfono. Hay quien camina mirando el móvil como si el resto fuéramos mobiliario urbano. Otros convierten una cafetería en la banda sonora de sus vídeos de internet. Y no faltan quienes consideran que poner el intermitente antes de girar revela demasiada información sobre sus intenciones.

Sin embargo, lo curioso es que nos hemos acostumbrado. La mala educación ya casi nunca sorprende; sorprende, precisamente, la buena. Cuando alguien cede el paso, da los buenos días o mantiene una puerta abierta para que pase otra persona, la reacción es casi de asombro. Como si estuviéramos ante un acto heroico y no ante una simple muestra de civismo. Resulta paradójico que vivamos en una sociedad cada vez más conectada y, al mismo tiempo, cada vez menos pendiente de quienes tiene a un metro de distancia.

Afortunadamente, todavía existen lugares donde esa epidemia parece encontrar una resistencia inesperada. En muchos pueblos de Huelva sigue ocurriendo algo casi revolucionario: la gente se saluda sin necesidad de conocerse, pregunta cómo estás con auténtico interés y da las gracias sin esperar un aplauso por ello. No es nostalgia ni romanticismo; es una forma de entender la convivencia que sobrevive al margen de las prisas y de los algoritmos. Quizá por eso, quien llega desde una gran ciudad suele llevarse la misma sorpresa: aquí todavía hay personas que levantan la vista cuando se cruzan contigo.

Es verdad que también allí la tecnología ha cambiado costumbres y que la educación no entiende de códigos postales. Pero reconforta comprobar que aún quedan rincones donde un "buenos días" conserva todo su valor y donde la amabilidad no se considera una debilidad, sino una forma de respeto. Como ejemplo de ello, un paseo por cualquier pueblo de Huelva, de la Sierra o el Andévalo o cualquier otra comarca.

Tal vez el verdadero progreso no consista en fabricar teléfonos capaces de responder cualquier pregunta, sino en evitar que llegue el día en que tengamos que preguntarle a una inteligencia artificial por qué dejamos de saludarnos.

(Publicado en Huelva Hoy: https://www.huelvahoy.com/articulo/enmienda-totalidad/quien-llevo-buenos-dias/20260712225056395702.html)

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