viernes, 23 de octubre de 2026

People Have The Power


La imagen de miles de voces cantando al unísono en Oviedo People Have the Power, mientras Patti Smith, emocionada, contempla cómo su canción se ha convertido en algo mucho más grande que ella misma, es algo que reconcilia a uno con la humanidad.

Patti Smith recibe a sus 79 años el Premio Princesa de Asturias de las Artes, un reconocimiento más que merecido para una mujer que ha hecho de la música, la poesía y la rebeldía una manera de estar en el mundo. Pero quizá el mejor premio se lo llevó antes de subir a recogerlo: comprobar que, tantos años después, su mensaje sigue vivo y es capaz de reunir a miles de personas en torno a una misma esperanza.

Cuando Patti Smith comenzaba a escribir su historia y alcanzaba sus mayores éxitos, yo era todavía un pipiolo. La vida aún era de color de rosa, quedaba muy lejos de las preocupaciones de los adultos y uno apenas empezaba a descubrir el mundo. Han pasado los años, hemos cambiado nosotros y ha cambiado casi todo a nuestro alrededor. Sin embargo, hay canciones que conservan intacta su capacidad para emocionarnos. Y esta, como otras muchas de Patti, es una de ellas.

People Have the Power no es solamente una canción. Es una declaración de principios, una invitación a no resignarse, a no entregar nuestro destino a quienes creen tener todas las respuestas y a recordar que, por encima de los poderosos, están las personas. Las de carne y hueso, las que trabajan, sufren, sueñan y todavía confían en que las cosas puedan ser diferentes.

Quizá por eso emociona tanto escucharla interpretada por una multitud. Porque, durante unos minutos, desaparecen las diferencias, las trincheras y el ruido que nos separa. Quedan las voces, muchas voces distintas, empujando en la misma dirección. Y uno piensa que tal vez no esté todo perdido.

Patti Smith ha envejecido, como hemos envejecido quienes descubrimos la música en aquellos años. Pero no ha envejecido su mensaje. En un mundo demasiado acostumbrado a la bronca, al desencanto y a la sensación de que nada depende de nosotros, su canción sigue recordándonos que la esperanza no consiste en esperar sentados, sino en creer que podemos cambiar las cosas.

El premio a Patti Smith es justo. Y por eso aquella multitud cantando en Oviedo fue mucho más que un homenaje: fue la demostración de que una canción puede seguir uniendo a personas que ni siquiera habían nacido cuando empezó a sonar.

Aquel pipiolo que yo era hace tantos años quizá no imaginaba que un día contemplaría una escena así. 

Y es que, como canta Patti Smith, el pueblo tiene el poder. Todavía.

(Foto: FPA / Julián Rus)