martes, 28 de julio de 2026

El sorpasso que más duele en San Vicente


García y Montero en una ilustración con IA

No hace demasiado tiempo, la principal preocupación del PSOE-A era recuperar el Palacio de San Telmo. Hoy, quizá deberían empezar por recuperar el retrovisor. 

El último barómetro del Centra deja una imagen que hace apenas unos años habría parecido ciencia ficción: Adelante Andalucía adelanta a los socialistas como la fuerza de izquierdas que los andaluces consideran más capacitada para resolver algunos problemas de la comunidad. No es que el PP haya dejado de liderar esa clasificación; es que el PSOE ha descubierto que, además de mirar hacia arriba, ahora también tiene que mirar por el espejo.

Hay quien habla de "tsunami". Tal vez sea una palabra excesiva, porque las elecciones no se ganan con un barómetro. Pero tampoco conviene despreciar el aviso. Cuando un partido con décadas de hegemonía en Andalucía es superado, aunque sea en percepción, por una formación mucho más pequeña, la que lidera José Ignacío García, el mensaje es demoledor. Y es que significa, ni más ni menos, que una parte del electorado ya no espera las soluciones donde siempre las buscó.

Pero, hoy por hoy, el problema para el PSOE no es solo que Adelante crezca. El verdadero problema es que alguien ocupe ese espacio simbólico que durante cuarenta años parecía reservado en exclusiva al partido del puño y la rosa. Y esas cosas, una vez que empiezan, rara vez se corrigen con un cambio de rostros, un par de mítines, o una campaña de eslóganes.

El reto de María Jesús Montero era reflotar un PSOE andaluz que lleva años perdiendo fuelle. De momento, pero los sondeos no dicen precisamente que haya encontrado el salvavidas. Mientras tanto, José Ignacio García ha pasado de ser un actor secundario a colarse en el foco principal. Y todo hace indicar que su papel en la política andaluza va a más. 

Sin grandes alardes, pero con un discurso más que reconocible, Adelante Andalucía empieza a ocupar un espacio que durante décadas tuvo propietario casi exclusivo, el PSOE. Y cuando un partido empieza a disputar el liderazgo simbólico de la izquierda, ya no hablamos solo de una encuesta: hablamos de un cambio de guión.

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