miércoles, 22 de julio de 2026

Zapatero entra en turbulencias

Zapatero en una recreación con IA

En Huelva, el Plus Ultra siempre fue motivo de orgullo
. Era el hidroavión que despegó de Palos de la Frontera para demostrar que había horizontes capaces de vencerse con talento, coraje y gasolina. Un siglo después, el nombre vuelve a ocupar portadas. Solo que ya no aparece asociado a una hazaña aeronáutica, sino a una investigación judicial en la que, según las declaraciones conocidas este martes, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero habría sido quien «marcaba los pasos», conocía cada movimiento del rescate e, incluso, anticipó su desenlace antes de que la decisión fuera oficial. Él lo niega. El Gobierno le respalda. Y los jueces siguen haciendo preguntas.
Es curioso cómo envejecen los símbolos. El Plus Ultra de 1926 unía continentes. El de 2026 separa versiones. Cada comparecencia añade un capítulo, cada escrito judicial corrige el anterior y cada rueda de prensa invita a creer que todo era tan normal que casi resulta extraño que haya terminado en un juzgado. 

Lo verdaderamente inquietante no es que un empresario cambie de estrategia procesal o que otro decida colaborar con la Justicia. Eso entra dentro de las reglas del juego judicial. Lo llamativo es la naturalidad con la que la política convive con el deterioro de la confianza pública. Ya casi nadie se pregunta qué ha pasado. Hemos sustituido la presunción de ejemplaridad y estamos normalizando todo. Y es una pena.

Quizá por eso el ciudadano contempla todo este episodio con una mezcla de ironía y cansancio. Aquel Plus Ultra salió de Palos para demostrar que lo imposible podía hacerse realidad. Este otro parece empeñado en demostrar que en la política española siempre existe una explicación más difícil de creer que la anterior. Y, aun así, siempre aparece alguien dispuesto a pedir que la aceptemos sin hacer demasiadas preguntas.

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